TERAPIA CONDUCTUAL
Aunque al final,
por estar solo,
te comas todo
(lo tuyo y lo de ella),
siempre prepara
dos platos.
Así tu yo,
que no es consciente
de sí mismo,
no olvidará
que estamos hechos
para eso:
para ser dos,
muy a pesar de ser uno.
Come despacio,
disfrútalo,
imagina su sonrisa
agradecida
y saciada
después del mañanero.
Recuerda
cuán agradable es compartir
la vida y las mañanas
con alguien,
y ve al trabajo
con la mejor actitud,
pues la comida
no se compra ella sola.

