Saturday, May 23, 2026

POEMAS EN REMOJO


A GRANADA


Es cosa harto comprensible

que aún te lloriquee el moro

porque perder tal tesoro,

Granada, es cosa terrible.

Desde este café apacible

donde te escribo este verso

con tu pasado converso

y tu presente, ciudad;

eres hermosa en verdad:

flor donde lo uno es diverso.


Bien ha valido el esfuerzo

de viajar por conocerte,

valió la pena por verte

y obtener por tapa almuerzo.

No precisan de refuerzo

tus virtudes pues con nada

se iguala tu imaginada

tantas veces vocación

de ser poema y canción

entre tus calles, Granada. 



CONTRIBUCIÓN A UNA PARADOJA


Busca el hombre, en su ceguera,

a la madre que ha perdido;

la aprobación que ha tenido

de ella, en cada compañera.

La mujer, de igual manera,

busca al padre protector,

poderoso, valedor,

y de este trueque fantasma

el desencuentro se plasma

cual monumento al error.


No es desencuentro menor,

pues en el otro se busca

eso que no es, y se ofusca

la mente en tal pormenor.

Presumo ha de ser mejor

no procurar en la gente

una cosa diferente

de la que pueden brindar,

y comprender que, al amar,

debe estar limpia la mente.



QUIEN TE AMABA


Dices que ya yo no soy

ese a quien tú conociste,

que lamentas lo que diste

en un ayer que no es hoy,

dices más, pero no voy

ni siquiera a rebatirte;

si aún feliz te hace sentirte,

no te calles, ¡adelante!

Di que fui malo, arrogante,

que mi obsesión es herirte,


que forzado fue aquel irte

porque yo te aprisionaba,

que solo una opción quedaba

para evitar el morirte

de gris pena, o convertirte

en otra, que yo te ahogaba.

¿Supones que te extrañaba?

Dices bien, mucho he cambiado,

antes me hubiese afectado

mas ya no soy quien te amaba.



DE HEBE A CRONOS


Con aire de suficiencia

dísele Hebe al buen Cronos

merézcome yo los tronos

que sueño con apetencia;

no tengo mucha paciencia

para verte correr lento,

no me tiene muy contento

ver que avanzas de a poquito

sin progreso, despacito,

cual caracol soñoliento.



DE GERAS A CRONOS


Geras, viéndose cansado

le dice a Cronos sonriendo:

mi bienestar te encomiendo

mientras te veo apurado

pasar siempre por mi lado

sin detenerte un momento;

si pudieras ir más lento

feliz sin duda me harías,

déjame gozar los días

tanta prisa es un tormento.



SOBRE UN VERSO DE GUILLÉN


Camagüey, suave comarca

de pastores y sombreros,

mis recuerdos los primeros

—hasta donde el tiempo abarca—

de mi vida, te hablan; arca

eres tú de mi memoria

por salvar, y perentoria

conspiración de mis duelos:

tierra del sol, mis abuelos,

tus calles de luz e historia.


De tu agramontina gloria

nutriose mi fantasía;

tierra de sobria hidalguía

y nobleza tan notoria

que imprimió a su trayectoria

sello de impronta imborrable.

Evoco hoy tu rostro amable,

oh, comarca en que la vida

fue para mí una querida

ilusión buena y palpable.



EL MAR


Vuelve a mí aquella mañana

cuando mi abuela Cristina

llevome a ver la marina

extensión de nuestra Habana;

recuerdo el muro que hermana

su litoral con lo inmenso

de aquel azul tan intenso

que en la memoria se viste

de inefable; allí persiste,

como un magnífico lienzo.


De esa vez primera pienso

mi vista quedó cautiva

como ola que en su deriva

da a cada final comienzo.

Del mar amante, y propenso

a atlánticas lejanías,

fue el testigo de mis días

y aún habita en la mirada;

su inmensidad deslumbrada

mora las pupilas mías.



DESTINO


Tal vez tengas que vivir

la vida para entenderlo,

sentirlo no es conocerlo

ni el escucharlo decir.

No te dejará mentir

la experiencia del camino

cuando atribuyas a un sino,

misterioso mas constante,

la verdad desconcertante:

nadie escapa a su destino.


De evadirse el peregrino

a los trazos de su suerte,

no los borra, mas convierte

en dictamen cristalino.

El regateo mezquino

no ha de subvertir la guía

ni sirve la rebeldía

ante un rumbo ya marcado,

pues lo que fue decretado

se revelará en su día.


Acepta, pues, sin porfía,

de su impronta la evidencia.

Las trampas de tu consciencia

tretas son, sin más valía;

ocultan a luz de día

este diseño divino;

él le da forma, imagino,

al pasado y porvenir,

al presente de existir

como rehén del destino.



Y NADA MÁS


Sostiene la rueca Cloto,

parca entre ellas distinguida.

Láquesis toma medida

sobre el hilo de ese roto

trayecto, por suerte ignoto,

hasta que Átropo, inflexible,

con tijera ineludible

a nuestra vida dé fin;

con tristeza de violín

toca un lamento inaudible.


Eco cruel de lo infalible

que nos reserva al final

la tríada más infernal

que imaginar es posible.

El tiempo, juez impasible,

no detiene su compás,

deja una huella detrás

mientras borra la memoria,

das un paso, ya es historia.

Como un soplo... y nada más.



UN MAL RECUERDO


Razón llevas al pensar

que olvidarte nunca pueda;

eres la llaga que queda,

purulenta en su callar.

¿Cómo se puede olvidar

quien miente más que respira,

quien con el aire conspira

por necedad y egoísmo?

Tu infinito narcisismo

más que razonar, delira.


No es odio, si bien se mira,

ni rencor lo que te guardo;

es la memoria de un cardo,

aquella funesta pira

donde la inocencia expira,

es comprender la maldad

de golpe, la falsedad;

es el miedo a tu legado,

es el corazón lastrado

por tu cinismo y ruindad.


Sin faltar a la verdad,

digo además lo más triste:

diré que mucho pudiste

vencer tanta mezquindad,

pero ya con cierta edad

uno es más lo que ha aprendido

que esa promesa que ha sido

alguna vez o al nacer.

Dejando vas de doler,

sin negar que hayas dolido.



SOBRE EL LUTO


Cada cual entiende el luto

de una manera distinta,

hay quien lo escribe con tinta

y otro en placer disoluto

lo diluye; hay quien tributo

al dios Baco ofrece fiel,

y habrá quien ronde la hiel

perpetuando su estertor.

Relativo es el dolor

absoluto es su arancel.


Nunca estarás en la piel

del otro para juzgar

cuán profundo es su penar

o ligero, pues aquel

o aquella son timonel

del navío que es su vida;

no eres Dios para su herida

dictaminar comparando

qué sentirías, pensando

desde tu propia medida.



CRÍTICA CONSTRUCTIVA


La izquierda está triste... ¿qué tendrá la infraizquierda?

¿Será acaso conciencia de tanta propia mierda,

flagrante en lo ya obsceno de cada nueva grieta

entre aquello que un día, ya lejano, soñó ser

y esto que es: vinculante 

ambición de poder,

repitiendo a la náusea una misma receta?



POEMA MINIMALISTA Y UNAPOLOGÉTICAMENTE VULGAR, EL CUAL, A PESAR DE SU SIMPLICIDAD —O, PRECISAMENTE, POR ELLA—, CAPTA EN SUS LÍNEAS LA ESENCIA DE LA CONDICIÓN HETEROSEXUAL MASCULINA. EN FIN...

De un coño venimos y a un coño volvemos.



SOBRE UN PROVERBIO AFRICANO


El hacha al final se olvida

de todo lo acontecido;

el corte se olvida, el ruido,

porque es su modo de vida;

cortar, cortar, y a medida

que más corta y sin que pierda

su filo, corta de izquierda,

corta a derecha, no tiene

memoria que le envenene

pero el árbol sí recuerda.


Revive mientras se acuerda

del tajo, o más bien remuere,

y siendo así, o como fuere,

es comprensible su lerda

aceptación. Si recuerda

el hacha del leñador,

todo el trauma de ese horror

(del cual el bosque es testigo)

volverá a habitar consigo

talándole en su interior.



A UN POETA


Si has llegado al final de una locura,

¿debo yo suponer que la siguiente

vislumbrarse ya pueda cual simiente

que se apresta a brotar y es tu criatura?


Si te has ido a ese punto de final

¿puedo yo suponer que en otro inicio

mal te guie la cordura al precipicio

donde tienten lo efimero y banal?


Si el adiós es más sana serendipia

que, pongamos, un Norte trastocado

(eufemismo de un sueño que principia)


le deseo a tu ingenio utopizado

nuevos cauces de fluir, y nuevas metas

bajo el signo que rija a los poetas.



ANAGNORISIS


Quizá la perspectiva de la muerte

ayude a comprender mejor la vida,

intuir que ya nos vamos de salida

al silencio interroga, y a lo inerte.


¿Quién sabe qué no vida nos aguarda

al cerrarse esa puerta, la postrera?

¿Es vivir solo un guion? ¿Quizá quimera?

¿O promesa que acaso se nos tarda?


¿Tal vez es que fue un sueño lo vivido

o vivimos un sueño trasquilado?

No es lo mismo —me digo—, pero igual,


revisito el camino transitado

y sonrío ante esa mueca del final,

rescatando un sentido en el olvido.



A DAILYN


Yo quiero esa sabrosura

que tienes tú, ese donaire

conque disputas al aire

lo ligero en tu cintura.

Cuando se hable de cultura,

Dailyn, me quito el sombrero

por la paciencia y esmero

conque enseñas a bailar,

digo, despatonizar,

talento el tuyo primero.


Como reseña prefiero

decir maestra de danza

pero el título no alcanza

para expresar lo que quiero.

Se queda corto, prefiero

agregar que tu nobleza

es casi un rompecabeza

para quien tenga el placer

de conocer tal mujer,

ser humano, de una pieza.



ESTA FOTO ES MI PRUEBA


(Eco de una obra de Duane Michals.)


Recuerdo haberte dado tantos besos

que el carmín de tus labios, en mi boca

se quedó retenido, como evoca

esta foto de dos... tontos posesos.


Quien nos viera pensara en ese instante:

"esos dos van a amarse ciertamente

mientras duren sus días". Mucha gente

se muere, soñando, amor semejante.


En esta hermosa foto te quedaste

posando junto a mí para un futuro.

Aquel futuro es hoy, y el hoy comprueba


que es más lo que te quiero, te aseguro.

Encuentro la evidencia, obtengo prueba

de que en verdad te amé, y que tú me amaste.



CONSEJO PARA LA TERCERA EDAD


Es un consejo muy sano

si la próstata se agranda,

aunque haya baja demanda,

hacer uso de la mano.

Algunos dirán que es vano

eyacular sin mujer,

pero mejor mantener

circulando que atascado

aquel tráfico llamado

primer indicio del ser.


Si para tal menester

no encontrares compañera

te aconsejo tu sincera

intención, dejarla ver:

"No busco el amor, mujer,

solo sentirme aliviado.

No se trata de pecado

humilde pido me ayude

porque yo solo no pude

darme el remedio indicado".



CONTRA TODA CERTIDUMBRE


Contra toda certidumbre

llevo el peso de un destino

sobre mis hombros; camino,

rehúyo la muchedumbre.

Entre lo oscuro y la lumbre

avanzo a tientas, buscando

no sé qué, pero voy dando

lo mejor de mí a la vida:

laberinto sin salida

que con mis pasos desando.


Y en este buscar hallando

o perdiendo, pues se implican,

las cosas se simplifican

segun me voy enterando;

me va la vida enseñando

a cada paso en su escuela,

con la bondad de una abuela

y de una madre el rigor,

que aquel que siembra una flor

siembra un pájaro que vuela.



MI CASA


Mi casa está en ningún lado,

apuntalada en el cielo;

mi casa está en el subsuelo

de algún sueño demorado.

Mi casa es aquel tinglado

que ensamblé con ilusiones,

son sus vigas las ficciones

sosteniendo el techo ausente;

mi casa es siempre el presente

de inventariados rincones.


Mi casa son las razones

que dan forma a este universo

precario, en el cual me esfuerzo

por dar vida a mis visiones.

Hay cientos de habitaciones

habitando mi cabeza,

una mujer que me besa

se esconde tras cada puerta;

solo una de ellas, abierta,

hay dos sillas, y una mesa.



LEY DE LA CONSERVACIÓN Y TRANSMISIÓN DEL AMOR


Ese amor que se nos lega

no siempre te será dado

retornarlo a quien lo ha dado;

quizá se intenta y no llega

a pasar; quizá se brega

por compensar en ausencia

a quien lo dio: la presencia

lejana de algún paisaje,

pasajera en nuestro viaje

(eufemismo de existencia).


Tan justiciera apetencia

que emerge del interior

nos obliga a dar amor

a otro ser, en consecuencia;

se tenga de ello consciencia,

o sin ella, pues el darle

a este ser, será entregarle

de retorno, a quien brindó

todo ese amor que nos dio

sin poder reciprocarle.



EL OCÉANO


Allí donde el mar se acaba

y el océano comienza,

el ser humano se piensa

libre, sin freno ni traba;

frente a lo inmenso que alaba

del reino de Poseidón,

ve al océano canción

que tañe su azul profundo,

matriz y útero del mundo,

prodigiosa creación.


Océano, habitación

de terrifiantes criaturas,

autopista de culturas

que surcaran tu extensión;

por levantar su pendón

en las playas más lejanas,

carabelas lusitanas

y españolas, la llanura

del azul y la ventura

desafiaron, soberanas.


Sus hazañas sobrehumanas

abrieron la ignota ruta

del gran azul sin disputa

y así fueron más cercanas

desde entonces, más hermanas,

hijas de una misma tierra,

las riberas donde yerra

su senda la humanidad;

una sola es, en verdad,

y el océano le encierra.



LA HABANA


Frente al Atlántico erguida

sobre la costa cubana,

doncella de cinco siglos

voluptuosa, y señalada

por su historia, su cultura,

y ese esplendor que no amaina

ni desfallece en el tiempo, 

tal es mi ciudad, La Habana.

Quien jamás la ha conocido

e incluso quien la habitara

no encontrará, de sus calles 

definición que alcanzara

a dar la exacta medida

de cuánto es bella y galana,

incluso si ya destruida

por negligencia, expoliada

en pos de sueños absurdos

y utopías trasquiladas,

uno alcanza a imaginarse

cuán donosa era la Habana,

cuánto de hermoso y fecundo

concibióse allí en su falda,

donde la sangre española

entremezcló a la africana

y a muchas otras dispares

aportaciones de razas,

culturas, y mil influencias

que bajo un cielo de fragua

confluyeran y crearan

esta ciudad deslumbrada,

deslumbrante, generosa,

donde la piedra se hermana

del sol, la nube, las olas,

del muro que les demarca,

como una postal en sepia

que la memoria guardara,

ciudad de todos mis sueños

por mis sueños reinventada

donde todo el universo

tiene cabida y mañana.



PARA UN LIBRO DE POESÍA


«No todos los que no son amados

van a tirarse al río»

Nazim Hikmet


Ciertamente, Nazim, no todos vamos

a tirarnos al río en desventura;

habrá siempre el que incurra en la escritura,

por mejor definir lo que intentamos.


De la vida y su espejo venga el verso

a mostrarnos la palabra que ennoblece,

savia y lluvia que a la planta robustece

y de la honda raíz nutre su esfuerzo.


Hermanados el dolor y la alegría,

desamor y pasión, la muerte y vida

se suceden en las páginas de un libro


que a tus ojos, lector, da bienvenida;

recolecta subjetiva en que equilibro

una mínima expresión de mi poesía.



OH, CANADÁ


Fue una tarde gris de invierno

que llegué a ti, Canadá

y como aquel que se da

a asumir todo lo externo,

fui apuntando en el cuaderno,

sin escribir, de mi vida

todo aquello que se olvida

de la mentira y verdad

que es existir; tierna edad

donde hice la despedida


de mi tierra, la partida

me dejó escindido en dos

porque el eco de un adiós

dura más que una salida.

A ti he entregado mi vida,

y no es que te lo eche en cara,

algo de mí te declara

gratitud por lo aprendido;

en otro me he convertido

diferente al que llegara


a tu inmensidad, bastara

retrotraerme en la mente

a ese aprender de repente

que todo lo que encontrara,

cuando del avión bajara,

no sería temporal

sino rutina habitual

después de unos veinte inviernos

que hoy parecieran eternos

lejos del patio natal.


Defino más bien que mal

mi experiencia aqui en tu suelo,

diste cobija a mi anhelo;

vivir no es un ideal.

De mi experiencia vital

cuando me llegue la muerte

contaré que el conocerte

hizo de mi un ser distinto

inmerso en tu laberinto,

oh tú, Norte libre y fuerte.



LAS LEYES DEL CORTEJO


Son las leyes del cortejo

difíciles de aprender;

estudiando a una mujer

un día has de verte viejo,

y sin graduarte, perplejo;

aún más perplejo, si cabe,

verás que incluso el que sabe

de mujeres sabe nada;

son materia complicada:

jeroglífico sin clave.


Algo ayuda, ya se sabe,

saber de psicología,

pero arriesgado sería

decir que un texto es la llave.

Así, por decirlo suave,

olvídate de entender;

que ni la misma mujer

se entiende completamente;

cierra el libro, ve de frente,

que sea lo que ha de ser.


Si persistes en saber,

no faltarán mil expertos

mostrándote los inciertos

recovecos de aquel ser

que puede a la vez querer

cosas del todo excluyentes,

flagrantes e impenitentes

oxímorones visibles,

poliedros incomprensibles,

paradojas permanentes.



LAS COSAS DE LA VIDA


Hubo un tiempo de mi vida

en que yo quise tener

al regreso del trabajo

ese don que debió ser

lo común de cada vida

hijos, hogar y mujer,

esa existencia sencilla

que llaman pertenecer.


Hubo un tiempo de mi vida

en que yo quise construir

con lo poco que tenía

la ilusión de un porvenir

pero el sueño me quebraron

y hasta me hicieron sentir

que no me lo merecía

o era mi signo sufrir.


Hubo un tiempo de mi vida

en que debí perdonar

por mi bien propio primero,

y en un segundo lugar

por el de aquellas criaturas

que no puedo más que amar:

carne viva de mi carne,

ecos de un viejo soñar.



Y EL RESTO ES ANTIGUA HISTORIA


En la boda de Peleo

aquel que a Aquiles dio vida

no faltaba la bebida,

la comida, ni el recreo.

Aquello se puso feo

puesto que Eris, una odiosa,

no fue invitada, y rabiosa

por lo que vio como ofensa,

teniendo fama de intensa,

se decidió a ser tramposa.


Sobre la mesa abundosa

viose una manzana de oro

dedicada sin decoro

a la más perfecta diosa,

"a la más bella"; celosa

miró la Atenea a la Hera,

y esta que no era cualquiera,

le echó un reojo a Afrodita

que sin quedarse chiquita

gritó: "¡Pinga pa'cualquiera!".


Comenzara el sal pa'fuera

si el Zeus no interviniese;

pidió que no pareciese

aquello fiesta orillera,

ordenóle a Hermes que fuera

con las tres involucradas,

todas ellas destacadas

deidades de aquel panteón,

a buscar la solución

y dejarse de mamadas.


Son laderas suavizadas

de un monte, las que ha escogido

Paris, pastor conocido

por sus dotes señaladas;

con sus ovejas contadas

pasta allí su aburrimiento,

casi muere de contento

cuando las tres a la vez,

le piden que sea juez

invocando su talento.


Empieza el procedimiento

con Hera que se desnuda,

y por sobornar la duda,

le adiciona un condimento.

El pastor piensa un momento

lo que la diosa le ofrece,

si a ella la escoge, merece

todo el poder que apetezca,

aunque imposible parezca

al pastor no le apetece.


Atenea con euforia,

totalmente empelotada,

al pastor le dice: "nada

te ofrezco menos que gloria".

Desnuda se vanagloria

de su innegable belleza

pero aquel en su simpleza

también rechaza la oferta;

casi de ira cae muerta

Atenea en su grandeza.


Afrodita, con presteza,

se desnuda ante el pastor.

"Puedo ofrecerte el amor

de aquella que más belleza

tenga en la tierra" y empieza

a referirle de Elena

la de Troya, que su pena

acarreará y la desdicha;

obcecado por su picha

el pastor se desordena.


Así acepta su condena

y a Afrodita el premio entrega,

después raptará a la griega,

mujer principal y ajena;

por ella desencadena

Menelao guerra notoria

que un ciego de gran memoria

llamado Homero escribiera

(esto lo sabe cualquiera)

y el resto es antigua historia.



TAN SOLO AYER


Tan solo ayer, de tus manos

hacían nido las mías;

el luto y sus aporías

eran pronósticos vanos.

¿Qué más dirán los humanos

de Cronos sino que pasa,

que a veces, quizás se atrasa

y otras, corre a toda prisa,

que hay momentos para risa

y otros de alegría escasa?


El reloj, torpe, fracasa

su marcha en tal estertor;

repróchole este dolor

que ingrato me sobrepasa.

Es mi mente quien repasa

sin llegar a comprender:

¿cómo puede suceder

que tanto duelo y quebranto

parezcan de hace ya tanto

siendo tan solo de ayer?



YEMAYÁ


Yemayá, madre y guardiana,

cuyos hijos son los peces,

a veces tierna y a veces

irascible si es que emana

de su pecho soberana

la oceánica tempestad;

tiene su reino en verdad

en los mares más profundos,

navegando entre dos mundos:

manto azul de vastedad.


Ya se embravece, mirad,

como rompe enfurecida

las olas, como da vida,

como amaina con piedad;

orisha de sobriedad,

madre de aguas generosa,

con paciencia silenciosa,

azul y blanco, plateado,

mucho será lo que has dado,

Virgen de Regla donosa.



OSHÚN


Es la patrona de Cuba

una entidad con dos nombres,

gobierna sobre los hombres:

Oshún, su nombre yoruba.

Con otro nombre se incuba

y es su doble identidad:

Virgen de la Caridad,

brinda el amor y sus mieles,

a ella la invocan los fieles

conjurando su bondad.


Los ríos su propiedad,

las aguas, los manantiales;

son sus dones especiales

dulzura y fertilidad.

Evoca sensualidad,

rehúye todo quebranto;

blanco-amarillo es su manto

lleno de espejos y flores,

le halagan los ruiseñores

con su dulcísimo canto.



LECCIONES DE HERÓDOTO

Libro 1 (Clío, Capítulos 8-12)


Hubo un monarca de Lidia,

Candaules era su nombre,

que quizá por mal consejo

o por raras convicciones

más propias de un libertino

que de rey de un gran renombre,

decidido a complacerse,

quiso enseñar a otro hombre

cuán bella era su mujer,

y espero que no te asombre

ni aun dudes de que la amara,

solo quería de sus dones

que alguno fuera testigo

sin peligro de menciones

fuera de la cofradía

o torpes indiscreciones.

Enfermo de su capricho,

para dichas transgresiones

busca a un hombre de confianza

que Giges tenía por nombre;

si bien no quiso este hacerlo,

fueron tantas las presiones

que por salvar su cabeza,

o quizá por más razones,

dejóse entrar con cautela

y sigilo aquella noche,

poco antes de que la reina

fuese a las habitaciones

donde la esperaba el rey,

y Giges donde dispone

su amo que se halle oculto,

testigo de sus amores.


Lo que el rey ni se imagina,

y Giges menos supone,

es que la reina ha sabido

de que modo se la expone;

ha hecho venir al sirviente

del monarca y le propone,

mientras sus guardias observan

y esperan por instrucciones:

"Has de matar a Candaules,

y allá en sus habitaciones

me gozarás en el lecho

sin temor ni restricciones;

seré tu hembra en la cama,

tu reina ante las naciones;

a la par gobernaremos

con iguales ambiciones

o has de morir en el acto,

mi voluntad lo dispone;

ya que me has visto desnuda

solo tienes dos opciones".



SONETO A LAOCOONTE


«Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes»


Irritados los dioses por tu alarma

decretaron castigo con tu muerte;

sucumbieron tus hijos a igual suerte,

comprobaste lo inútil de aquel arma


que intentaba un socorro sin remedio.

De Caribea, ese cruel y fuerte abrazo

se sumaba al de Porces en un lazo

que asfixiaba a los dos y tú en el medio,


en medio de ellos dos, con el horror

de entender que hubiese sido por nada.

Borrarán con el fuego y el terror


los soldados de Grecia a tu ciudad.

Será solo un rumor tu Troya amada,

ya escindida entre el mito y la verdad.



DÉCIMAS A LAOCOONTE


«Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes»


Por advertir el engaño,

irritaste a la deidad;

tu inútil heroicidad

solo te trajo tu daño.

Del mar, en su curso huraño,

surgen dos bestias urgentes;

descomunales serpientes

en un abrazo de horror,

matan con saña y dolor

a tus hijos inocentes.


En medio del lazo fuerte

de Caribea y de Porces,

se ahogan las mudas voces

abrazan la misma muerte.

Te duele el alma al saberte

vencido y sin salvación;

las llamas sin compasión

quemarán tu patria amada.

Serán la historia contada

entre verdad y ficción.



LA SERRANA DE LA VERA


Unos dicen fue un pastor,

otros dirán que un soldado;

quizás nunca lo sabremos,

pues ella tuvo el cuidado

de no contar de su afrenta

ni quién fue ni cómo es dado,

que ella, con ser tan astuta,

aquel hombre la ha burlado.


Encontrólo por los montes,

a su gruta lo ha llevado;

allí le hizo su señor,

en su cama lo ha gozado.

Se apacentó como yegua,

y él con brío la ha montado,

gozándola de sus grupas

hasta caer desmayados.


A la mañana siguiente,

sin duda le habrá matado,

porque no contase a nadie

que con ella ha defogado;

pero él, quien fuera que sea,

ya estaba bien avisado,

por ver los restos dispersos

de los pobres desdichados

que a la serrana gozasen

antes de ser ultimados.


Por eso se viste a prisa;

ella dormita a su lado.

Apenas clarea el día,

la infeliz ha despertado,

y donde estaba su amante

solo el vacío ha quedado.



DAMOCLES


Pelo de crin de caballo

es todo lo que sostiene

la espada que en vilo tiene

sobre su testa el lacayo

de Dionisio, aquel vasallo

que por Damocles responde.

Al déspota no se esconde

lo falso de la alabanza

con que el siervo no se cansa

de adular, no importa el dónde


ni el cuándo; le corresponde

el rey con la invitación

de sentarse a su sillón

y disfrutar allí donde

disfruta el rey, y responde

alborozado este ver

que se siente, de aquel ser.

Disfruta hasta que comprende

que solo peligro pende

para el que ostenta el poder.



TAL VEZ YO NECESITABA


Tal vez yo necesitaba

ver tu cara de apatía

para entender que valía

muy poco lo que esperaba

te importaría, guardaba

una secreta ilusión

de que allá, en tu corazón,

cobijases la añoranza

compartida, la esperanza 

de volver, pobre ficción


jugando a ser sinrazón.

Soy estupido tal vez,

o me falta lucidez

para ver que mi intención

es como un viejo sillón

que tiene una pata ausente,

no se sostiene; evidente

es que nada hay que olvidar:

no puedo resucitar

lo que está solo en mi mente.



CARONTE, CUANDO ME LLEVES


Caronte, cuando me lleves,

no voy a darte trabajo,

mantendré un perfil muy bajo.

¿Indisciplinas? Muy leves;

musitaré frases breves,

tal vez un mantra aprendido.

Sé que no está permitido,

en el paso al inframundo,

algo llevarnos del mundo

del que ya habremos partido.


Para el paseo aburrido

que pronostica tu barca

mi respuesta ha de ser parca

si preguntas que he sentido

al dejar lo conocido

y llegar al desolado

destino que está marcado;

de todo el mundo que pierdo

solo me llevo el recuerdo

de aquellos a los que he amado.



EL MAGO


Su cabeza un infinito

que unos toman por sombrero;

es el arcano primero

justo a la puerta del mito.

Creador, siempre proscrito

a mundos imaginarios,

arquetipos necesarios

hacen su mesa y taller;

a diario, es su quehacer

una puja de contrarios.


Se le verá en escenarios

que hagan mérito de ingenio,

será esa chispa del genio

con trazos estrafalarios,

más digo, extraordinarios,

luz y forma, creación.

Su obra nace sin razón

mayor que, desde la nada,

llegar a ser: copa, espada,

moneda de oro, bastón.



EL LOCO


Entre los grandes arcanos

no es el menor ni el mayor;

epítome a soñador,

lleva ocupadas las manos:

en un hatillo los vanos

enseres de su existencia,

con la otra mano se agencia

una vara en que se apoya

para el camino; descolla

por su ilusión e inocencia.


Al borde de su inconsciencia

encuéntrase un precipicio;

a su lado va, propicio,

un perro que con frecuencia

muerde su nalga, sentencia

de reincidencia y error.

Así avanza el soñador

que numerado es el cero

mientras huele con esmero

el aroma de una flor.



SARA


Tus piernas

estaban llagadas,

terriblemente llagadas,

y aun así,

en vez de maldecir,

en vez de quejarte,

en vez de llorar,

siempre tratabas

de dar

lo mejor de ti.


Te llamabas Irene

aunque todos te decían Sara

por una historia familiar

que bien merece otro poema,

pero no este.


Yo te veía rezar

y sentía ira,

una ira

mucho más grande

que mi edad.


No lo podía entender.


¿Cómo podía aquel Dios

ser tan bueno y compasivo

si permitía el sufrimiento

de mi abuela?


Con todas las desgracias

que pasan y seguirán

pasando en el mundo,

parece una absurda pregunta,

pero para mi edad

no había preguntas

absurdas,

solo un Dios absurdo

al que yo odiaba.


Fue el comienzo de mi lucha

con él.


Hubiera roto sus estatuas

sin ningún remordimiento.

¿No era acaso —como decían—

la religión

el opio infame

de las masas?


Hoy sé

que creer en ese Dios

era lo único que podías hacer.


Hoy sé

que solo la idea de un Dios justo

podía aliviar tu sufrimiento.


Yo no tenía

la más puta idea

con esa edad

de lo que era sufrir,

abuela.


Perdóname,

del mismo modo

en que ese Dios

en el que tu creías

terminó por perdonarme.



ABUELO


El idioma español

tiene esta hermosa palabra:

abuelo.


Pequeño padre.

No gran padre

como en francés

o en inglés.


Es otro el concepto.


Pequeño padre,

reminiscencia

de aquel

contubernio forzado

de lo que luego

sería español

(en ese entonces

latín vulgar a la deriva)

con las lenguas semitas

conviviendo a la fuerza

en la Península Ibérica.


Qué bella palabra:

abuelo.


Mi madre contaba

que el día

cuando te conocí

me abracé a tu cuello

desde sus brazos.


No clamo responsabilidad

por eso, en todo caso

son mis acciones

de hace más

de medio siglo


pero me llena de orgullo

haberlo hecho.


Descansa en paz,

padrecito.



EN CUALQUIER SITIO


El día que te moriste

no sentí nada,

absolutamente nada,

al ver tu cadáver.


No fue

porque no te amase

sino todo

lo contrario.


Simplemente no pude

reconocerte

en ese

cuerpo sin vida.


Estabas

en todas partes,

en el aire,

te sentía

en torno mío,

en cualquier sitio,

menos en ese

cuerpo sin vida

que hasta ese entonces

había sido el tuyo.


Creí que estaba loco

en un principio.

Culpable.

¿Cómo es posible

que no sintiera nada?

Me llevó tiempo entender

que lo sentía todo.


Nunca he dejado de llorarte

con lágrimas sin ojos.



PEPE


Nunca te conocí.


Moriste antes de que yo naciera.


Una ausencia presente,

un sitio

vacío en la mesa.


El padre

de mi padre,


tus fotos

y ese violín que, según

contaba la abuela,

tú tocabas después

del trabajo

como albañil.


Lo tuvo difícil la abuela:

su esposo muerto,

un hijo en la milicia

y el otro emigrado.


Heredé la fractura de su mundo.

La he guardado, la traje

cuando me fui.


Como no la detectaron

en los controles

del aeropuerto,

la dejé estar.


Vive conmigo.


Parecida a un solar

de la Habana Vieja,

ella se ha ampliado,

ramificado,

multiplicado.


Es metafísica

como un cuadro de Escher

donde el arriba es abajo,

donde el adentro es afuera,

donde un lado es el otro,

y viceversa.


Fue mi hermano quien trajo

ese violín que tú tocabas

y se lo dio a mi padre,

y mi padre me ha pedido

que se lo entregue a mi hija

si es que, al fin,

ella aprende

a tocar ese instrumento

como ha contado

que quiere hacer.


Sería un final feliz

para una historia

que no empezó contigo

ni termina con ellos.