Sunday, September 6, 2026

PROYECTO JUAN VILLEGAS - POEMAS LLEVADOS A MUSICA



Poesía hecha canción gracias al esfuerzo y dedicación de Gema Guada. Proyecto musical basado en mi trabajo literario, donde versos, emociones y melodías se unen para dar nueva vida a la palabra escrita. El nombre Juan Villegas es el la union del nombre de mi abuelo materno y el apellido de mi abuela paterna. Solo eso. No hay más misterio.

En palabras de quien ha creado esta música, generada a partir de mis textos y utilizando Suno: 

"Tuve el enorme placer de ponerles música, voz y emoción. Quise que esos versos, ya llenos de alma en el papel, encontraran una segunda vida en forma de canción. Ha sido un viaje hermoso, porque la poesía de Adrián tiene esa rara virtud de hablar de lo cotidiano, del amor, de la pérdida, de la nostalgia, de los hijos, de la memoria y del paso del tiempo con una sensibilidad que cada vez escasea más".

Por supuesto, no se trata solamente del trabajo de dos personas. El apoyo de otras personas es también de destacar, especialmente los dos Eduardos, padre e hijo. Si publicar mis libros me ha dado la satisfacción de ver mis visiones plasmadas sobre el papel impreso este proyecto me ha permitido ver como las mismas han inspirado una obra que trasciende la mía.

Espero disfruten lo que hoy con mucho cariño ponemos a vuestra disposición.



























Thursday, August 20, 2026

POEMAS EN REMOJO



CURSO DE MITOLOGÍA GRIEGA


Hablo del dios de los griegos,

ser supremo y libertino,

entre lo humano y divino

siempre dado a los trasiegos.

Eran sus desasosiegos

y urgencias, oportunistas

dotes metamorfosistas

con que mutaba a otro ser;

tras un culo de mujer

tomó formas imprevistas.


Envidia de ilusionistas

cuando se hizo lluvia de oro

rompiéndole así el decoro

a Dánae con las previstas

consecuencias, pues conquistas

como aquellas terminaban

con mujeres que a luz daban

a niños como Perseo,

quien liquidó al bicho feo

que la Medusa llamaban.


Juntando flores andaban

las sirvientas con Europa,

algo ligeras de ropa

y poca cuenta se daban

de que el toro que miraban

acercarse mansamente,

tenía turbia la mente

y cuando aquella fenicia

queda a distancia propicia,

el toro la rapta urgente.


De esta violencia imprudente,

tras un poquito de llanto,

Sarpedón y Radamanto

nacieron, y el indolente

rey de Creta, Minos. Gente

habrá que el nombre le suene

porque esto secuela tiene

con su esposa y otro toro,

pero ese tema lo exploro

en un poema que viene.


Aquí referir conviene

otra preñez, la de Leda,

que en el abrazo se queda

más tiempo del que conviene.

Del cisne a Helena la tiene,

troyana de una alta cuna,

y por seguir la tontuna

Pólux y Cástor concibe;

Clitemnestra también vive

por esta unión oportuna.


Leda además, por fortuna,

fue de Tindáreo mujer

y aquí no logramos ver

quién de quién o si ninguna.

Posible se quede alguna

andanza por referir

de un dios que quiso existir

preñando a diestra y siniestra;

de lo anterior dimos muestra

como se pudo advertir.


No me apetece omitir

que algún que otro personaje

de los referidos, viaje

al ciclo que va a seguir.

Habrá entonces que decir

que estoy seguro, eso creo,

por los datos que poseo

que esta Helena, la troyana,

es la dama que se gana

de Paris todo el deseo.


En la boda de Peleo

aquel que a Aquiles dio vida

no faltaba la bebida,

la comida, ni el recreo.

Aquello se puso feo

puesto que Eris, una odiosa,

no fue invitada, y rabiosa

por lo que vio como ofensa,

teniendo fama de intensa,

se decidió a ser tramposa.


Sobre la mesa abundosa

viose una manzana de oro

dedicada sin decoro

a la más perfecta diosa,

"a la más bella"; celosa

miró la Atenea a la Hera,

y esta que no era cualquiera,

le echó un reojo a Afrodita

que sin quedarse chiquita

gritó: "¡Pinga pa'cualquiera!".


Comenzara el sal pa'fuera

si el Zeus no interviniese;

pidió que no pareciese

aquello fiesta orillera,

ordenóle a Hermes que fuera

con las tres involucradas,

todas ellas destacadas

deidades de aquel panteón,

a buscar la solución

y dejarse de mamadas.


Son laderas suavizadas

de un monte, las que ha escogido

Paris, pastor conocido

por sus dotes señaladas;

con sus ovejas contadas

pasta allí su aburrimiento,

casi muere de contento

cuando las tres a la vez,

le piden que sea juez

invocando su talento.


Empieza el procedimiento

con Hera que se desnuda,

y por sobornar la duda,

le adiciona un condimento.

El pastor piensa un momento

lo que la diosa le ofrece,

si a ella la escoge, merece

todo el poder que apetezca,

aunque imposible parezca

al pastor no le apetece.


Atenea con euforia,

totalmente empelotada,

al pastor le dice: "nada

te ofrezco menos que gloria".

Desnuda se vanagloria

de su innegable belleza

pero aquel en su simpleza

también rechaza la oferta;

casi de ira cae muerta

Atenea en su grandeza.


Afrodita, con presteza,

se desnuda ante el pastor.

"Puedo ofrecerte el amor

de aquella que más belleza

tenga en la tierra" y empieza

a referirle de Helena

la de Troya, que su pena

acarreará y la desdicha;

obcecado por su picha

el pastor se desordena.


Así acepta su condena

y a Afrodita el premio entrega,

después raptará a la griega,

mujer principal y ajena;

por ella desencadena

Menelao guerra notoria

que un ciego de gran memoria

llamado Homero escribiera

(esto lo sabe cualquiera)

y el resto es antigua historia.


Pero no tengas euforia

que esto aquí no ha terminado,

te pido ser educado,

pues tras pausa dilatoria

retomo la trayectoria

o digamos la aventura

de aquel rey, esa figura

de Creta llamada Minos

a cuyos tristes destinos

su esposa le dió figura.


Pasífae, por locura,

quiso yacer con un toro,

y porque no hubiera un coro

divulgando su aventura,

dijo a Dédalo: «Procura

crearme atrezo de vaca,

que quiero probar la estaca

de ese torito bravío,

pues mi esposo, en su extravío,

hace rato no me aplaca».


El buen Dédalo destaca

por las artes de su oficio,

y un generoso orificio

preparó a la muy bellaca.

Cuando, con hambre cosaca,

el toro vio aquel portento,

con energía y contento

se lanzó para ensartarla

y no paró hasta preñarla,

dejándola sin aliento.


El niño nació un portento,

si exceptuamos la cabeza,

que más parecía pieza

de un taurino monumento.

Para no dar alimento

al murmullo y al rumor,

Minos guardó el deshonor

del monstruo en un laberinto,

sabiendo, por regio instinto,

que el silencio es lo mejor.


La reina, con gran pudor,

mucho trató de enmendarse

para que no volviera a darse

aquel uterino error.

A Dédalo otro favor

le pidió: que desplazara

el hueco, que lo situara

más arriba en la estructura,

para que, siendo montura,

del toro nunca se hablara.


Con tolerancia preclara,

Minos pronto aceptó al niño,

sin importar lo transniño

o su apariencia tan rara.

Así, la guerra declara,

y tras tenerla vencida

pide tributo con vida,

que lo aporten con premura

por ahorro de verdura

a su hijastro en la comida.


La reina, esposa cumplida,

siempre fue muy organizada,

dándole a Minos la entrada

y al taurino la salida.

Siendo tan bien atendida,

su carácter mejoró,

y al buen rey Minos le dio

otra hija aún más lozana,

del monstrico medio hermana,

a la que Ariadna llamó.


A este retoño trató

cual la niña de sus ojos;

no le faltaron antojos,

que el rey siempre le cumplió.

Todo aquello que pidió

y más, desde edad temprana.

Que comiera bien, se ufana

aquel padre en mil cuidados,

dándole al otro bocados

del tributo en carne humana.


Los griegos, de mala gana,

la merienda le aportaban;

al monstruo lo mismo daban

uno que cien, y su hermana,

siendo además muy temprana,

pronto se prendó de un reo

por quien ardió de deseo

nomás lo vio entre cadenas:

era aquel hijo de Atenas

a quien llamaban Teseo.


Se dijo: «No me lo creo

que mi hermano se lo coma»,

y a Teseo dijo: «Toma,

ten este hilo, pues yo veo

que matarás a ese feo

con un poquito de ayuda».

Teseo no tuvo duda

y del hilo se auxilió

cuando al toro despachó

en contienda peliaguda.


Ariadna, muy concienzuda,

esperaba por lo suyo,

y era tan grande su embullo

que casi aguarda desnuda.

Teseo pensó: «¡Menuda

la suerte que ya me espera!»,

y en alguna carretera

tomó las de Villadiego,

viendo su carrera en juego

y a Ariadna más bien hortera.


La trató como ramera

siendo de tan alta cuna;

no tuvo pena ninguna,

se portó como un cualquiera.

Ella casi desespera

cuando se vio abandonada,

y así fue que, de la nada,

apareció el dios Dionisio,

con quien tuvo mejor juicio

y de quien quedó prendada.


La historia está terminada

en este punto, supongo;

de más datos no dispongo,

y es mi versión novelada

de una tragedia empezada

con una llama uterina,

que casi causa la ruina

de todo un reino, una novia

ultrajada, hasta transfobia

con una nota taurina.


Se me quedó en la cocina

hablar de Dédalo el viejo,

el cual salvóse el pellejo,

y con Ícaro termina,

volando más que camina

con unas alas de cera.

El hijo se desespera

y al sol trata de alcanzar,

cayendo en picado al mar

por tan extraña quimera.



POEMA MINIMALISTA Y UNAPOLOGÉTICAMENTE VULGAR, EL CUAL, A PESAR DE SU SIMPLICIDAD —O, PRECISAMENTE, POR ELLA—, CAPTA EN SUS LÍNEAS LA ESENCIA DE LA CONDICIÓN HETEROSEXUAL MASCULINA. EN FIN...


De un coño venimos y a un coño volvemos.



EL JARDÍN DE MELIBEA


Por perseguir a un halcón

llegó a un jardín extraviado,

sin otra razón que aquella

que le guía y le ha obcecado;

queriendo un ave atrapar,

con presa mayor ha dado,

pues solo verla ha perdido

todo juicio el desdichado

que al jardín de Melibea

por un descuido ha arribado.

Así, de procurar presa

queda Calisto apresado,

prisionero de un amor

que nunca ha experimentado;

ya languidece en su alcoba,

pues fiel cautivo se ha hallado

de unos ojos de doncella

que su mirar le han negado

cuando la requiere aquel

por amores desbordado.

Verdes son cual la esperanza

que le mantiene hechizado

los ojos de la muchacha

que en los suyos se han quedado;

ya la dibuja en el aire

y al aire mismo ha besado

el doncel que en su locura

desprecia todo cuidado

por soñarla día y noche

como el peor trastornado.

Habrás de saber, lector,

que las voces no han faltado

que desdigan los delirios

de este pobre desquiciado.

Los pechos cual calabazas

Areúsa ha mencionado

que tiene esa Melibea

de la que tanto se ha hablado;

otro tanto dice Elicia,

pues sin adornos preciados

igual es a otra mujer,

la buscona ha comentado.

Mientras, se teje la suerte

por un diabólico hilado

de aquella vieja alcahueta

que Celestina han nombrado.

Es por Pármeno y Sempronio

que la bruja se ha empleado

al servicio de aquel joven

que nada se ha reservado

de prometer a quien logre

propiciar lo que ha soñado.

Es por Pármeno y Sempronio

que de un cuchillo afilado

sucumbirá la alcahueta

cuando sea revelado

que ha de intentar por codicia

no compartir lo acordado;

también han de morir ellos

por la justicia apresados,

pero eso aún es futuro

cuando un par de enamorados

se entremezclan, se penetran,

se entrepiernan afiebrados.

Ya pierde la casta joven

el recato que ha guardado

entregándose al doncel

que tanto la ha deseado;

ya le recibe en su cama,

ya su dueño le ha nombrado,

ya jura por siempre amarle

ignorando que llegado

será pronto el cruel momento

de ver aquel cuerpo amado

ya sin vida, y decidir

que solo un futuro es dado:

compartir con él la suerte

que la muerte le ha anunciado.



TRASTORNO POÉTICO DE PERSONALIDAD


Sufro de un raro trastorno

de la personalidad;

si hablo de realidad

donde otros no ven un corno

veo más, y le soborno

porque me entregue un poema

aunque ello implique el dilema

de no saber si al hacerlo

soy quien puede merecerlo

o es la vida que es mi tema.


Sin mayor estratagema

ni cura sigo el camino,

no me importara un comino

ni fuera mayor problema

pero este verso me quema

y prefiero darle a luz

no tengo del avestruz

la cualidad de esconderme

soy tal como puedes verme

y la escritura es mi cruz.



VERSOS DE CONTRABANDO


«La lectura de aquel libro compartido

nos fue espejo del deseo y su evidencia.

No pudimos más leer, nuestra conciencia

se perdió pues un galeoto el libro ha sido.


En sus páginas ganamos el infierno

porque fui mas que Paolo, Lanzarote

y Francesca fue Ginebra; de su escote

deslizóse sin pudor el fuego eterno».


En el círculo segundo su condena

expiarán sin remisión estos amantes.

Arrastrados en perpetuo torbellino,


aferrados uno al otro y a su pena,

ha de hallarles el poeta florentino

eco y voz de tantas almas suplicantes.



PANDORA


Cuando a su caja Pandora

abrió desde la inocencia,

quizá le faltó consciencia

desde el aquí y ese ahora

para ver del mal que aflora

toda su cruel variedad:

el dolor, la enfermedad,

el desamor, la violencia,

el peso de una existencia

desprovista de bondad.


Pudo ver con ansiedad 

que de esa caja los males

huían raudos, animales

urgidos de libertad;

y pudo ver en verdad,

con una obviedad que cansa,

que si el bien muestra tardanza

el mal gana la porfía.

Dentro, en la caja vacía,

sola estaba la esperanza.



FELINIDAD


Enfermo de indiferencia

por los asuntos del mundo,

descubro que en lo profundo

me abandona la apetencia

por insistir; la impaciencia

—hueso vil que a veces pierdo—,

ronronea un desacuerdo

con este espejo de vida

que ni repara ni olvida

ni otorga al silencio acuerdo.


Como un gato, aquel recuerdo

se estira sobre la alfombra,

bosteza un eco, te nombra,

maúlla, y mi lado izquierdo

—con el derecho de acuerdo—,

del cerebro y de sus ramas

reescribirá melodramas

que omito e invoco por ratos;

las mujeres y los gatos

no vienen cuando los llamas.



HASTA NUNCA


Quizás ocurra algún día

que volvamos a encontrarnos

sin nada ya para darnos

más que una mirada fría,

es posible que sonría

como harás tú, falsamente,

o fingiré un inocente

olvido, ¿nos conocemos?

No sé de dónde. Sabremos

—o sabré— qué es lo prudente.


Otro rostro entre la gente

perdido en la muchedumbre,

sin dejo de pesadumbre

sin angustia reticente,

otro rostro indiferente

y es fácil cuando se dice

sin que sutil se deslice

la pena cicatrizada

viendo que pueda ser nada

aquella a quien tanto quise.



SOBRE UN VERSO DE ALMAFUERTE


Por más besos de amor que te hayan dado,

cuán iluso pensar que ha de bastarnos;

cuando llegue la parca, va a encontrarnos

reprochando al placer lo que ha durado.


Poco va a parecer, aún dilatado,

al culpado motor de la ternura

pues de terco, aquel anhela, y más procura,

por más besos de amor que haya brindado.


De insistir sobre la excusa de perdernos,

encontramos el abrazo en un naufragio

sin más luz que la luz de una mirada


o ese fuego en la piel, aquel adagio

de un andante que busca trascendernos,

tibio umbral de caricia enamorada.



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A LAS PUERTAS DE VIENA, A.D. 1683


En su anhelo el otomano

de otra manzana dorada

añadir a esas ciudades

subyugadas por su espada,

con la urgencia de imponer

la media luna asangrada

hasta el último rincón

donde haya plaza habitada

parte ya de los Balcanes,

tierra otrora conquistada,

y rebasando la Hungría

frente a la urbe se halla.


Bella es, resplandeciente

como mujer codiciada;

con el hambre de violarla

frente a ella, el turco acampa;

pone sitio a la ciudad

junto al Danubio trazada;

aquella que una legión

en la Panonia fundara

nombrándola Vindobona,

que es nombre celta por blanca;

aquella en que Marco Aurelio

postrer aliento dejara;

aquella que por los siglos

ciudad de ensueño la llaman;

capital de los Habsburgo

entre muchas señalada,

resístese al cruel asedio

de Mehmed y sus mesnadas.


¡Oh Viena, ciudad de orgullo

donde la Europa es ganada

para aquel que te conquiste

o te tenga por vasalla!

Ya te sueña el visir turco

llamado Kara Mustafa;

por eso trae cañones

y el jenízaro la espada

con que le dota el Sultán,

que a su familia le arranca

mientras es niño; devshirme,

flagelo en tierras eslavas,

cruel impuesto de la sangre

con que su ejército agranda

aquella maldita Puerta

que de Sublime es tildada,

el imperio más abyecto

que emergiera de la nada

en un lugar de Anatolia

después de ser conquistada

por hombres que de la estepa

tuvieran cuna nefasta.


Kizil Elma, eso repiten

invocando su esperanza,

los siervos de Alá que sienten

la victoria ya cercana;

habrá de ser de ellos Viena

tan seductora manzana

como ayer Constantinopla

lo fue, y ha de ser mañana

Roma, y tras Roma la tierra

pues para ellos fue creada;

por eso llevan la guerra

donde la guerra es morada

hasta que la sumisión,

monolítica palabra,

sea ley que se obedezca

tal como el Libro lo manda,

hasta que no haya un infiel

sin pagar yizya obligada

si es que aprecia su pescuezo

o no perece en batalla

porque para eso el profeta

instauró la guerra santa

para que no haya más credo

que el de su Dios en el mapa

o hasta que solo mezquitas

le den forma al alma humana.


En la ciudad del Danubio,

para su hora más ingrata,

se hace acopio del valor,

pues valor no es lo que falta

frente a ese ejército inmenso

que espera a que las murallas

se derrumben por las minas

bajo las mismas sembradas

con sigilo por los hombres

que a tal misión señalara

Kara, ambicioso visir

que guía a la horda otomana.

Muy lejos, en Estambul,

el Sultán noticia aguarda.


En la ciudad del Danubio

esperan tras las murallas

los valerosos soldados

que Starhemberg aún comanda;

no saben si han de vivir,

pero no habrán de entregarla.

Perezca Viena con ellos,

ceniza ha de ser cristiana.

Si el turco manzana quiere,

habrá del árbol tomarla.


En la ciudad del Danubio

parece la hora llegada

de hacerle frente a la muerte

de turbante y cimitarra.

Ya parece inevitable

el desenlace que aguardan

a ambos lados de los muros

aquellos que un credo mata:

con regocijo los turcos

a quienes manda Mustafa,

y los cristianos con duelo,

mas con ánimo en el alma

de entregar cara su vida

a la tropa musulmana.


Es septiembre sobre el campo,

día doce la jornada;

no estaba el dios agareno

protegiendo a sus mesnadas

cuando a las puertas de Viena

toda Europa fue salvada.


Pronto entiende el otomano

que fue en hora muy aciaga

su descuido de aquel monte

al que Kahlenberg nombraban,

puesto que de él, y con brío,

desciende la equina carga

de los húsares polacos

a quien Sobieski mandaba.

Perece o se escapa el turco:

son dieciocho mil las lanzas

que le envían a ese cielo

donde las hurís no alcanzan

para darle a tanto muerto

la recompensa esperada.


Es septiembre sobre el campo,

día doce la jornada;

en la ciudad del Danubio

sufre el turco su hora amarga.

Ya los húsares alados

se empeñan en darle caza

a esos que hasta hace bien poco

una matanza soñaban

para agradar a aquel Dios

con sed de sangre cristiana.


Por la seda de un cordón

morirá Kara Mustafa;

así premiará el Sultán

esta derrota en batalla,

pues fue principio del fin

a la arrogancia otomana

cuando a las puertas de Viena

la cristiandad fue salvada.

Saturday, May 23, 2026

PERSONAS Y LUGARES


A GRANADA


Es cosa harto comprensible

que aún te lloriquee el moro

porque perder tal tesoro,

Granada, es cosa terrible.

Desde este café apacible

donde te escribo este verso

con tu pasado converso

y tu presente, ciudad;

eres hermosa en verdad:

flor donde lo uno es diverso.


Bien ha valido el esfuerzo

de viajar por conocerte,

valió la pena por verte

y obtener por tapa almuerzo.

No precisan de refuerzo

tus virtudes pues con nada

se iguala tu imaginada

tantas veces vocación

de ser poema y canción

entre tus calles, Granada. 



A DAILYN


Yo quiero esa sabrosura

que tienes tú, ese donaire

conque disputas al aire

lo ligero en tu cintura.

Cuando se hable de cultura,

Dailyn, me quito el sombrero

por la paciencia y esmero

conque enseñas a bailar,

digo, despatonizar,

talento el tuyo primero.


Como reseña prefiero

decir maestra de danza

pero el título no alcanza

para expresar lo que quiero.

Se queda corto, prefiero

agregar que tu nobleza

es casi un rompecabeza

para quien tenga el placer

de conocer tal mujer,

ser humano, de una pieza.



A LOS MESSIFOBICOS


Dicen que Messi ha perdido

los que nunca algo ganaron,

al chanchullo se sumaron

de un egipcio malnacido;

al británico vencido

apoyaron con fervor

y ahora incluso, con ardor

esos, que a España tanto odian,

la veneran y la elogian

llamándola mal menor.


¿Qué provoca este rencor

gratuito, el ensañamiento

del mediocre virulento

en contra de un jugador?

Es casi conmovedor

ver la gente tan mezquina,

pero algo nos ilumina

del imbecil su pereza,

frente a la humana grandeza

que Lionel dio a la Argentina.



VERSITOS PARA UNA IDEA


De un sitio ya me han hablado

donde el arte culinario

trasciende de lo ordinario,

dejándote alucinado;

un restaurante montado

con chile y con mucha pasta.

Si el indicio no te basta

dígote el nombre: Italmex.

Has de volver otra vez,

bien vale lo que se gasta.


Un menú donde contrasta

lo italiano con lo azteca

será el concepto que trueca

rutina por una vasta

exploración entusiasta

del arte del buen comer,

mejor no pudiera ser

tan oportuna ocasión

de probar esta fusión

que no te querrás perder.


Con gusto podrás comer

apapachado a la mesa

un taco a la boloñesa,

pizza al pastor; puede ser

que spaghettis llegue a haber

carbonara y en nogada,

tallarines de enchilada,

un rigattone poblano

pozole napolitano

focaccia guacamolada.


Y por si esto fuera nada

o no te logra tentar

yo te aconsejo probar

ravioli charro de entrada,

la bruschetta entamalada,

el risotto jalisquero,

el fetucchini ranchero,

la lasagna chihuahuense...

¡Que al paladar recompense

tanto trabajo y esmero!